De acuerdo con los Maori de Nueva Zelandia, Rangi era el Padre Cielo y su esposa era la Madre Tierra, Papa. Al comienzo del tiempo, Rangi, el cielo masculino, y Papa, la Tierra femenina, estaban enredados en un abrazo fuerte. Rangi quería con este abrazo evitar la creación del mundo.

Varios de los dioses, los decendientes del Padre Cielo y de la Madre Tierra no podían escaparse de ese abrazo tan fuerte. Los dioses atrapados trataron en vano varias veces de separar a sus padres. Cuando algunos sugirieron que la única manera de estar libres era matando a sus padres, el dios del bosque, Tane, se negó, e intentó otra vez de separar a sus padres. Empujando a su padre con su cabeza y a su madre con sus pies, finalmente lo logró.

Una vez separados, el cielo y la Tierra asumieron su posición actual. Una vez libre, uno de los hijos divinos, el dios de las tormentas Tawhiri se enojó inexplicablemente con Tane por haber separado a sus padres. El expresó su rabia creando tormentas y huracanes, destrozando el bosque que era el dominio de Tane. En adelante, Tawhiri estableció su autoridad sobre el cielo y sus hermanos.

 

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